Hepatitis B (HepB)
Comprender la hepatitis B
La hepatitis B es una infección vírica que afecta al hígado y puede provocar una enfermedad hepática aguda y crónica.
Está causada por el virus de la hepatitis B (VHB), que se transmite por contacto con fluidos corporales infecciosos, como sangre, semen u otros fluidos corporales.
La infección puede ser leve y durar unas semanas (aguda), o puede convertirse en una enfermedad grave de por vida (crónica).
La hepatitis B crónica puede aumentar el riesgo de desarrollar cirrosis hepática o cáncer de hígado.
Concertar una cita
Si observas estos síntomas en tu hijo y te preocupa la hepatitis B, es importante que solicites una evaluación completa a un profesional sanitario.
Concertar una cita con nosotros puede ayudarte a obtener un diagnóstico adecuado y a desarrollar un plan de tratamiento eficaz para controlar la enfermedad, prevenir complicaciones y proteger la salud hepática de tu hijo.
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Reconocer los síntomas de la hepatitis B
Puedes observar varios signos en tu hijo que podrían indicar la presencia de hepatitis B, aunque muchos niños pueden no presentar síntomas:
- Ictericia: Coloración amarillenta de la piel y los ojos, causada por la incapacidad del hígado para procesar la bilirrubina.
- Orina oscura: La orina puede parecer de color oscuro debido a la presencia de un exceso de bilirrubina.
- Fatiga: Cansancio y debilidad persistentes.
- Dolor abdominal: Malestar o dolor, especialmente en la parte superior derecha del abdomen, donde se encuentra el hígado.
- Pérdida de apetito: Disminución del deseo de comer, a menudo acompañada de pérdida de peso.
- Náuseas y vómitos: Síntomas gastrointestinales, incluidas náuseas y vómitos.
- Dolor articular: Dolor en las articulaciones, que puede confundirse con otras afecciones.
- Heces de color arcilla: Heces que parecen pálidas, lo que indica problemas con la producción o el flujo de bilis.
